Cuando queremos conocer cuál es nuestro peso corporal acudimos todos nosotros a la báscula. Del resultado que salga de ahí, añadida la edad y la talla de la persona tendremos los datos para evaluar si estamos dentro los parámetros saludables o no.

El resultado de la báscula, es decir el peso corporal, es un dato que nos puede crear preocupación y en muchos casos obsesión. Normalmente es la población femenina, cuando lo relaciona con su actividad física, la que se preocupa más de su peso corporal.

El índice de Masa Corporal (IMC)

Para calcular el posible exceso de peso normalmente se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC). Es la existencia de grasa corporal en exceso respecto a la masa magra, es decir los músculos, la que determina si disponemos de sobrepeso y si en el peor de los casos tenemos obesidad.

El cálculo del IMC es bien sencillo: se divide el peso corporal en kilogramos por la estatura en metros cuadrados.

IMC = Peso (kg) / altura x altura (m2).

Por ejemplo, una persona de 70 kg. y una talla de 1,70 m:

IMC = 70 / 1,70 x 1,70 = 70 / 2,89 = 24,22 kg/m2

Luego se compara el resultado con la siguiente tabla:

Tabla Índice de Masa Corporal

Tabla Índice de Masa Corporal

¿Es el IMC un dato siempre fiable?

El resultado del IMC se puede aplicar a las personas con estatura normal y que no realicen con frecuencia actividad física. Solo va a determinar la presencia de sobrepeso u obesidad, no su estado de acondicionamiento físico.

El peso corporal puede preocuparnos mucho, pero hay otras variables más importantes para evaluar nuestra salud entorno a nuestro peso: peso graso, peso muscular y perímetro de la cintura.

El dato que pueda arrojar el IMC no sería nada fiable para personas que realicen actividades físicas habitualmente. Es el caso de quién dispone de un gran desarrollo muscular (hipertrofia), donde seguramente el resultado de su IMC lo clasificaría como sobrepeso u obeso, sin serlo realmente.

En el caso de la mujer, hay que tener en cuenta que durante la menstruación puede retener líquido, con lo que su peso corporal puede variar en 2 kg. aproximadamente, modificando los valores que arroje el cálculo del IMC en ese momento.

El porcentaje de masa grasa

Si eres una persona que entrena habitualmente has de tener en cuenta cuál es tu porcentaje de masa grasa respecto a la masa muscular. Eso determinará realmente cuál es tu estado de acondicionamiento físico.

¿Tenemos que vigilar nuestro peso corporal? Sí, pero también es muy importante vigilar la calidad del mismo, su composición.

De ahí que deba preocuparnos más en medir nuestro porcentaje de masa grasa, que no nuestro peso corporal total. No hay que olvidar que las grasas también cumplen una función muy importante en nuestro organismo, y debemos respetar los niveles aconsejables.

Un método para determinar la composición corporal es el de los pliegues cutáneos. La técnica utilizada se basa en medir la grasa subcutánea, que en teoría debe ser proporcional a la cantidad de grasa total del cuerpo. Existen diferentes fórmulas para estimar esa composición corporal, la cual variará en función de la edad, género y etnia. La medición se realiza mediante un calibrador de pliegues o adipómetro.

También se pueden utilizar básculas con impedancia bioeléctrica, las cuales emiten una pequeña corriente a través del cuerpo para poder realizar una estimación de la composición corporal. La masa muscular contiene mayor cantidad de agua que la grasa, de ahí que a mayor composición muscular existe mayor conductividad eléctrica.

El resultado que obtengamos con cualquiera de los métodos anteriores, lo comparemos con la siguiente tabla:

porcentajes grasa corporal

Tabla % masa grasa

¿Y ahora qué?…. Pues a vigilar también nuestros músculos

Muchos deportistas se obsesionan en bajar de peso corporal, para lo cual normalmente dedican su entrenamiento a realizar exclusivamente actividades aeróbicas, no incluyendo ningún tipo de ejercicios de fuerza. Cuando quieren perder peso, se refieren a perder grasa, pero hay que tener en cuenta que en función de la intensidad del ejercicio aeróbico también estamos exponiendo a nuestro organismo a perder masa muscular.

Entrenar la fuerza no significa solo desarrollar una gran masa muscular (hipertrofia). Tener una buena composición muscular nos va a preparar, en entre otras cuestiones, para tener un envejecimiento de mayor calidad. En esta etapa de nuestra vida, vamos a sufrir las consecuencias del deterioro de fibras musculares que pueden rebajar nuestra calidad de vida. Es fundamental pues, realizar ejercicios de fuerza en nuestra rutina a partir de los 40-50 años de edad, de no haberlos incorporado antes.

No olvidemos que una buena condición física, no supone solo bajar de peso. Es el reflejo de unas buenas capacidades físicas como la resistencia, la fuerza o la flexibilidad.

José BalbínAutor

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